Ida y Vuelta

Verdadera Comunicación

EL HAMBRE NO ES NOTICIA

La pobreza en Uruguay: un círculo vicioso.

Para referirnos a este importante tema poco tratado en el ámbito periodístico por los canales habituales de la comunicación de medios, y no nos referimos únicamente a los canales de televisión, sino a la verdadera comunicación que implica un ida y vuelta, por eso aquí tratamos de dar transparencia y decir algo más sobre un tema social que mucho importa y poco se da a conocer en la agenda cotidiana de la que se nutren los meros informativos.

 

 

 

 

Los medios de comunicación, en tal sentido, tenemos suma importancia y un papel preponderante a la hora de destacar las voces de los pobres y marginados de nuestra sociedad.

 

 

 

 

 

Debemos puntualizar algunos aspectos que nos parecen claves a la hora de escribir sobre la pobreza ya que en general todos somos más o menos pobres y no porque no nos guste sobresalir mucho del común denominador –una cuestión quizás del uruguayo medio de bajo perfil- sino por una realidad.

 

 

Aquí marcamos dos aspectos de la pobreza: La primera (de subsistencia) absoluta está signada como su nombre bien lo indica por la carencia total de alimentos, abrigo y cobijo suficientes que posibiliten el funcionamiento en condiciones normales del cuerpo humano. Es decir, son aquellas personas que tienen sus necesidades básicas insatisfechas o, si lo prefiere, dicho de otra manera más sutil o eufemística son los que tienen menor índice de desarrollo humano.

 

La pobreza relativa en cambio se refiere sólo a un aspecto de ser pobre como por ejemplo no tener para comprar artículos que no constituyen la canasta básica de alimentos y por ende no son de primera necesidad como bien pueden ser los teléfonos celulares o contratar un servicio de televisión para abonados. Pequeñas cosas o no tan pequeñas para algunos ya que muchos no lo consideran un lujo y muchos otros sueñan con lograr mejorar su condición en este aspecto.

 

 

 

 

 

Al borde de la pobreza.

 

 

 

 

 

El encontrarse desempleado o al borde de perder algún empleo inseguro –en empresas de seguridad, de limpieza, correo privado-- así como los ancianos y quienes poseen incapacidad, los integrantes de familias numerosas o monoparentales tienen más posibilidades de vivir en la pobreza.

 

 

 

 

 

Causas y Consecuencias.

 

 

 

 

 

Como mera hipótesis establecemos que la prostitución puede ser una consecuencia directa de la pobreza para las mujeres y la delincuencia para los hombres. Pero esto no es tan así si observamos bien las acciones que se han desarrollado por parte de múltiples actores sociales a fin de impedir que se llegue a esa instancia.

 

 

 

 

 

Lo que se ve, se escucha y se palpa.

 

 

 

Para comenzar nuestra labor periodística seguimos una línea, trazada por nosotros, con el pretendido objetivo de ser lo más claros, concisos e imparciales posibles en nuestro informe.

 

A continuación les presentamos el resultado de haber recabado, no solo los datos ofrecidos por los informantes calificados sino el haber estado presentes para trasladar a ustedes la real realidad expuesta en nuestras calles.

 

 

 

 

 

El trabajo de dar lástima.

 

 

 

 

 

La prioridad es comer, y de una u otra forma el alimento se consigue sin necesidad de robar o de prostituirse, también es cierto por lo que se escucha dicho por la misma persona –no a nosotros directamente- que "me pasé todo el día mangueando en la puerta de un supermercado" –acompañada de una pequeña- podemos decir que ese es su trabajo.

 

 

 

 

 

POBREZA FRANCISCANA.

 

 

 

 

 

En los últimos años en nuestro país ha habido un reconocimiento del deterioro de lo que se denomina “nuestra calidad de vida” y, en particular la de ciertos sectores de la población y se han hecho esfuerzos para conocer su magnitud, sus factores condicionantes y sus consecuencias tanto alimenticias como nutricionales. En este marco se realizaron investigaciones que nos muestran un país con un deterioro muy pronunciado en núcleos de población menores a cinco mil habitantes que albergan muchos de estos problemas –alimentación, desnutrición, entre otros- y hoy saltan a la vista reflejados en la necesidad de dar respuesta inmediata a una carencia creciente y largamente postergada.

 

 

Si bien aquí nosotros hemos utilizado el presente histórico para referirnos al asunto debemos aclarar que nos centramos en el año 2004 y aún no podemos ver el problema como pasado ya que todavía estamos inmersos en el problema aunque no tan creciente. Utilizamos por un momento el espejo retrovisor: Son casi un millón de personas en todo el territorio.

 

 

 

 

 

Cuesta abajo.

 

 

 

 

 

En los últimos tiempos nuestro país vivió una gran crisis –la primera del siglo- que ocurrió en 2002, originada en un largo proceso de estancamiento económico lo cual repercutió de forma directa en los salarios y los bajos ingresos, el empleo y la falta de él. Su manifestación más dramática fue la emigración –internacional en masa-, así pues, nuestro país sufrió una gran pérdida de población en un período muy corto de tiempo…

 

 

 

 

 

Durante este lapso se desarrollaron estrategias de sobrevivencia, para palear la situación se crearon “ollas populares”, “merenderos” por parte de la sociedad civil para atender las crecientes necesidades desatendidas por el estado.

 

 

El hecho significativo en plena crisis trascendió de la forma más inocente posible y quedó manifestado a través de la televisión ya que los niños de nuestro país comen pasto, un claro indicador de la situación planteada.

 

 

 

 

 

En el Uruguay los niños son los más afectados por la pobreza.

 

 

 

 

Un gran porcentaje de la población infantil vive en hogares por debajo de la línea de pobreza es decir con menor Índice de Desarrollo Humano.

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